Crisis climática: Yo no me planto, yo planto

Hoy es el día internacional de la preservación de la capa de ozono y que mejor manera para apoyar este día que colaborar en la lucha contra la crisis climática.

¿Qué tal si desde primer impacto plantamos 5.000 árboles y ayudamos a combatir el cambio climático?

¿Y si a cada uno de estos árboles le ponemos tu nombre? Sí, el de cada una de las personas que trabajan en primer impacto, desde el primero hasta el último. Todos formamos parte de una misma cultura y todos estamos trabajando para hacer crecer el mundo.

Desde 2007 existe una tremenda iniciativa que está teniendo un impacto muy positivo en nuestro planeta: plantar un billón de árboles en todo el mundo.

Los árboles son el medio más barato y efectivo para retener el CO2 y mientras vamos plantando ese billón de árboles conseguimos un margen de tiempo importantísimo para que, de una vez por todas, reduzcamos las emisiones de los gases de efecto invernadero y la crisis climática disminuya.

La iniciativa de Plant for the Planet nace de los niños y de los jóvenes. Felix Finkbeiner, con 9 años recién cumplidos, lanzó su grito de guerra al finalizar una presentación escolar sobre la crisis climática: “¡Dejadnos plantar un millón de árboles en cada país de la Tierra!” y desde entonces se han plantado alrededor de 13,6 mil millones de árboles en 193 países.

La idea es muy buena y tiene tres puntos básicos que la sustentan:
1. Los árboles almacenan carbono. Con ello no se soluciona la crisis climática, pero conseguimos un tiempo de margen. Si la gente consigue plantar un billón de árboles, sacaremos anualmente de la atmósfera, después de la primera evaluación, alrededor de un cuarto del CO2 producido por la humanidad.

2. Los árboles sustituyen al hormigón. La mitad de todos los edificios que se construirán de aquí al 2050 todavía no se han construido. Hoy en día seguimos utilizando hormigón perjudicial para el clima. La producción de cemento libera el cinco por ciento del CO2 producido por la humanidad. Todo lo contrario al material de construcción de madera: un metro cuadrado de madera acumula una tonelada de CO2 cada década.

3. Los árboles consiguen puestos de trabajo a largo plazo, en las áreas de plantación, en la elaboración de madera y en la repoblación forestal.

Con esta iniciativa se están plantando árboles que capturan CO2 y aportan valiosos beneficios para el desarrollo sostenible a la población. Se está empoderando a niños y jóvenes que se convierten en Embajadores por la Justicia Climática. Los Embajadores difunden su potente mensaje, informan sobre la neutralidad climática y sobre cómo empresas responsables como primer impacto se convierten en actores de la política climática plantando árboles. Adicionalmente, las emisiones de carbono son compensadas con proyectos certificados con Gold Standard.

Nuestra propuesta: Desencadenar una reacción en cadena positiva – ¡Plantando árboles por el futuro de nuestros hijos!

En primer impacto queremos ayudar a conseguir un mundo mejor y ésta nos ha parecido una fantástica manera.

¡Plantemos árboles por un futuro mejor!

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